“Están pensados para los infieles, y los hay a patadas”: los 'hoteles del amor' siguen activos en Barcelona, a pesar de la presión turística
Algunos hoteles por horas clásicos de la ciudad han reconvertido su actividad para dedicarse al turismo y ya solo reservan noches completas, pero otros locales de este tipo afirman que están viviendo un auge del sector
Algunos hoteles por horas clásicos de Barcelona han dejado de ofrecer este servicioGetty Images
01“Los hoteles del amor están de moda en Barcelona.
02A las parejas de toda la vida les gustan, porque citarse aquí les ayuda a romper con la rutina y pasar a la acción.
03Pero si por algo triunfan, es por la discreción que ofrecen.
04Están pensados para que desde que entras hasta que sales no te cruces con nadie.
“Los hoteles del amor están de moda en Barcelona. A las parejas de toda la vida les gustan, porque citarse aquí les ayuda a romper con la rutina y pasar a la acción. Pero si por algo triunfan, es por la discreción que ofrecen. Están pensados para que desde que entras hasta que sales no te cruces con nadie. Reconozcámoslo: los hoteles por horas están pensados para los infieles. Y en esta ciudad los hay a patadas”.
Lo escribe la periodista Adaia Teruel en su libro de reciente publicación, Sexo en mi ciudad. Crónicas sexuales de la Barcelona contemporánea (Libros del K.O). Su opinión contrasta con lo que contaba en este periódico el periodista Joaquín Luna: hoteles del amor clásicos de la ciudad, como el Regás o La França, sucumbían a la presión turística y se reinventaban como hoteles convencionales.
Los hoteles del amor están de moda en Barcelona
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En el Regàs, el servicio ha continuado en activo, bajo mínimos, en los últimos meses, pero desde el propio establecimiento explican que “en mayo el funcionamiento ya no será por horas, sino el de un alojamiento estándar”. ¿El motivo? Desde la propiedad no dan explicaciones. “Lanzaremos otro tipo de hotel en un futuro próximo”, avanzan. No confirman las voces que apuntan a que el rendimiento económico de estos alojamientos es más alto por noches completas.
El Regàs, uno de los míticos, en Sant Gervasi, cambia de actividad para pena de muchos amantes furtivos, secretos o no tan secretos. Y es que no olvidemos que los hoteles por horas, “hoteles del amor” o love hotels, han sido siempre, como apunta Teruel, un lugar de encuentro para todo tipo de parejas. Algunas, necesitadas de experiencias diferentes lejos de la cama matrimonial y la tediosa rutina. Otras, amantes ávidos de adrenalina y exigentes con la discreción. En algunos de estos establecimientos, pagando en efectivo, no queda ningún rastro de la presencia de los huéspedes. Además, ofrecen la seguridad de no cruzarse con otros clientes en los pasillos, como en cualquier meublé, léase el histórico La Casita Blanca.
Hemos notado una subida de la actividad. Desde que abrimos en 2014, el negocio ha crecido muchísimo<br>
Habitación del hotel Luxor de Barcelona.Cedida
Pero mientras algunos clásicos cambian su actividad, otros renacen tras la pandemia, o abren ahora sus puertas aprovechando la alta demanda. “Tras la popularización de las aplicaciones para ligar y sobre todo después del covid, hemos notado una subida de la actividad. Desde que abrimos en 2014, el negocio ha crecido muchísimo”, explican desde la gerencia del Luxor, hotel por horas de Sarrià - Sant Gervasi, en pleno funcionamiento.
Los días de más actividad en este establecimiento son los viernes y fines de semana, y el mediodía es el momento álgido de lunes a jueves. La habitación más barata aquí, en el Luxor, cuesta 35 euros la hora, con un añadido de 15 euros por cada 60 minutos extra. Jacuzzis, iluminación especial, amenities sexuales, sofá tantra y televisión con cine para adultos en plataformas diversas son algunos de los servicios que ofrecen en sus nueve habitaciones, además de la extrema discreción. “A los clientes les dejamos claro, cuando llegan, que lo más importante es que, cuando quieran salir de la habitación, nos avisen antes por teléfono, para poderles llevar a la salida sin que se encuentren con nadie”. El modus operandi habitual de los meublés, nada nuevo.
Con mi socia vimos que había muy pocos establecimientos de estas características. El inicio fue complicado, pero ahora ya nos conoce el público
Bandha Habitaciones, en el barrio de Les Corts, es uno de los “hoteles del amor” de reciente apertura en la ciudad, hace solo un año. “Con mi socia vimos que había muy pocos establecimientos de estas características, no hay espacios para tener intimidad con discreción. El inicio fue complicado, pero ahora ya nos conoce el público”, cuenta a La Vanguardia Marcelo Tolomei, propietario. Sus precios son similares a los del Luxor, rondan los 35 euros la hora, y hasta los 55 dependiendo de las prestaciones de cada espacio.
“Tenemos solo cinco salas y estamos apartados del bullicio de la ciudad. Trabajamos con máxima higiene, cumplimos a rajatabla la prohibición de fumar, y gozamos de muy buen feedback de los vecinos”, añade Tolomei.
La tercera vez, una vez en la misma recepción, nos anularon la habitación porque habían tenido una fuga de gas en la zona
Una habitación del Bandha Habitaciones. Cedida. Bandha Habitaciones
Al Luxor o al Bandha llegan clientes que habían frecuentado los que ahora cierran. Lidia (36 años, nos pide usar un nombre ficticio), se había alojado en un par de ocasiones en el Regàs y ahora explora otras opciones. “La primera vez allí todo fue correcto. La segunda, hace unos meses, cuando llegamos mi pareja y yo a la recepción, no tenían la reserva anotada, había un cierto desconcierto porque era mediodía y solo queríamos estar un par de horas. La tercera vez, ya en la recepción, nos anularon la habitación porque habían tenido una fuga de gas en la zona… o eso nos comentaron”, cuenta. “Se notaba que este servicio por horas ya no era su principal servicio, estaba descuidado”.
Salva (nombre también ficticio, de Barcelona, 49 años), se muestra decepcionado cuando relata su experiencia en este tipo de locales. “Yo fui a la Casita Blanca una vez y todo me pareció majestuoso, bonito, elegante… Quizá era fruto de la impresión que me causó en aquel momento el lugar”. En cambio, ahora, años más tarde —y con más experiencia en los encuentros extramatrimoniales—, no cree que estos establecimientos ofrezcan una buena calidad. “Siempre hay algún problema, no tratan a los clientes como deberían, no hay un servicio profesional. Alguno de estos hoteles peca de instalaciones un poco dejadas”.
La Casita Blanca, poco antes de que empezasen sus obras de demolición. Propias
La Casita Blanca, toda una leyenda
Atrás quedó la historia de La Casita Blanca en Vallcarca, abierto en 1912 y cerrado definitivamente en 2011, que fue testigo de momentos secretos -y excepcionales- de la historia de Barcelona. “Antes de que lo demolieran, trabajadores del Museu d’Història de Barcelona (MUHBA) entraron, equipados con linternas, para ver si podían recuperar algo de valor. Estaban a punto de irse cuando, en las oficinas, enterrado bajo kilos de documentos triturados, hallaron una carpeta marrón con anillas: era el libro de contabilidad de la Casita Blanca del año 2000. Así fue como los barceloneses nos hicimos una idea de cómo funcionan los cuernos en nuestra ciudad”, relata Teruel en su libro.
“A todos nos sorprendió un poco que justo el 21 de octubre del 2000, cuando Luís Figo hizo rabiar a los culés apareciendo en el Camp Nou con su nueva equipación blanca, la recaudación fuese incluso algo superior: tres cuartos de millón”, bromea la periodista.
Los obstáculos para los amantes furtivos
Hoy, sin La Casita Blanca, sin el Regàs, sin La França y sin otros nombres de referencia, los amantes secretos, clientes de pequeños “hoteles del amor”, tienen otras opciones, como se puede comprobar, pero también dos grandes obstáculos en su contra.
Una son los turistas, clientela continua, que aporta estabilidad y hace más rentable abrir un hotel al uso. La segunda es la presión de las grandes plataformas como DayUse o ByHours (10.500 hoteles asociados en 30 países). Webs y aplicaciones que, si bien no están centradas en los encuentros de parejas, ofrecen también la opción de reservar por horas en hoteles de diferente categoría. Aquí sí, son indispensables la tarjeta de crédito y una identificación con reserva online, además de un tiempo mínimo de tres horas, por un importe mínimo de unos 60 euros en total. En estos, además, no hay discreción y es posible encontrarse con el jefe por los pasillos, en compañía enigmática, a la hora de comer.
Rosanna Carceller
Relaciones
Responsable de Canales Verticales de Godó Nexus - La Vanguardia. Coordinadora de Longevity. Licenciada en periodismo por la UAB. Especializada en salud, envejecimiento, psicología, educación, sexualidad, nutrición y estilo de vida.
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Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.
Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.
Excelente trabajo de la redacción, como siempre.