El método de los dos minutos: cómo pequeños gestos diarios pueden transformar tu salud este verano
Los microhábitos son pequeños gestos diarios que envían al cerebro el mensaje de que vale la pena cuidarse: las vacaciones pueden ser el momento ideal para empezar una forma más amable de cuidar la salud
Algo tan sencillo como la respiración controlada puede mejorar mucho nuestro bienestarGetty Images
01Las vacaciones son para desconectar, dormir más, leer, apagar el móvil, bajar el ritmo y disfrutar.
02Pero el verano, con sus horarios cambiantes y rutinas alteradas, puede ser también un buen momento para intentar cambiar ciertos hábitos sin caer en la frustración y, sobre todo, sin que se convierta en una obligación más.
03La doctora en Medicina y Alto Rendimiento Deportivo Beatriz Crespo propone poner el foco en los microhábitos saludables: acciones que duran menos de dos minutos al día y que pueden mejorar nuestro bienestar físico, emocional o mental.
04No se trata de seguir un plan estricto ni de convertir el descanso en una lista de tareas saludables y que lograrlo sea toda una hazaña, sino de aprovechar los momentos de calma y relajación para introducir pequeños cambios de forma natural: respirar profundamente, una caminata después de comer, una conversación pendiente, un vaso de agua antes del siguiente café o dedicar unos instantes a prestar atención a cómo nos sentimos son gestos sencillos que pueden marcar la diferencia.
Las vacaciones son para desconectar, dormir más, leer, apagar el móvil, bajar el ritmo y disfrutar. Pero el verano, con sus horarios cambiantes y rutinas alteradas, puede ser también un buen momento para intentar cambiar ciertos hábitos sin caer en la frustración y, sobre todo, sin que se convierta en una obligación más. ¡Por supuesto! Pero… ,¿cómo hacerlo? La doctora en Medicina y Alto Rendimiento Deportivo Beatriz Crespo propone poner el foco en los microhábitos saludables: acciones que duran menos de dos minutos al día y que pueden mejorar nuestro bienestar físico, emocional o mental.
No se trata de seguir un plan estricto ni de convertir el descanso en una lista de tareas saludables y que lograrlo sea toda una hazaña, sino de aprovechar los momentos de calma y relajación para introducir pequeños cambios de forma natural: respirar profundamente, una caminata después de comer, una conversación pendiente, un vaso de agua antes del siguiente café o dedicar unos instantes a prestar atención a cómo nos sentimos son gestos sencillos que pueden marcar la diferencia. La clave, explica Crespo, es que “no se trata de exigirnos más, sino de entendernos mejor”, resume.
Diez microhábitos para empezar estas vacaciones
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No hace falta hacerlos todos. “Elige tres al día. Los que quieras. Hoy unos, mañana otros”, matiza Beatriz Crespo, que acaba de lanzar la segunda edición de su libro Microhábitos Saludables (ed. Somos B. Penguin Random House):
Beatriz Crespo, investigadora y divulgadora científica Jesús Hellín
La diferencia con un hábito
Los hábitos tradicionales suelen basarse en la repetición de una misma acción hasta automatizarla: lavarse los dientes, tomar una medicación o aplicar protección solar cada mañana, por ejemplo. En cambio, los microhábitos saludables buscan algo diferente: entrenar la decisión de cuidarse, que el cerebro fije la decisión de que le gusta cuidarse.
El cerebro intenta ahorrar energía: si un hábito es grande o complejo, activa su sistema de defensa y lo evita. En cambio, una acción pequeña no genera resistencia, asegura Crespo. Tal como explica la doctora, el cerebro funciona con un bucle de señal-rutina-recompensa y cada vez que se completa un microhábito consciente libera dopamina.
“El cerebro fija rápido lo que le resulta fácil y placentero y despacio lo que le supone esfuerzo sin premio”, detalla la doctora. Un ejemplo es la respiración nasal lenta. Diferentes estudios la han relacionado con una mejor regulación emocional y una mayor sensación de calma. Sin embargo, aclara Crespo, “ningún gesto puntual de dos minutos reprograma tu cerebro o reescribe tus genes. Los cambios llegan con la experiencia sostenida”.
¿Bastan realmente dos minutos?
Dos minutos no cambian una vida de la noche a la mañana, pero sí la forma de empezar. El objetivo no es conseguir resultados extraordinarios en poco tiempo, sino eliminar la resistencia que muchas veces impide cuidarse. “Lo importante es quitarle fricción al cambio para que el cerebro deje de resistirse a cuidarse más y mejor y desde ahí, sin culpa ni sacrificio, todo se sostiene mucho mejor”, señala Crespo.
Mejor en verano
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El descanso en verano cambia la rutina habitual y eso puede facilitar la incorporación de nuevos comportamientos: “Las vacaciones rompen el piloto automático. Al cambiar de rutina, de sitio, de ritmo, ese automatismo se afloja y es más fácil colar gestos nuevos sin que el viejo hábito los pise”, detalla la experta.
Además, el verano regala materia prima sensorial de sobra: agua, sol, comida sin prisa, más tiempo con los que queremos. Terreno perfecto para el autocuidado.
¿Y si un día no lo hacemos?
No significa que hayas fracasado. Has usado el modelo equivocado, dice Crespo. Uno de los mayores errores al intentar cambiar hábitos es pensar que todo depende de la fuerza de voluntad. En realidad, muchas veces el problema está en elegir estrategias demasiado exigentes.
“Así que si un día no te sale, no pasa nada. Elige otro; para eso tienes diez mil opciones. Y suéltate la culpa, porque lo enemigo de lo bueno es lo perfecto. La autocompasión es un músculo que conviene entrenar: el cambio no empieza cuando lo haces perfecto, sino el primer día que eliges priorizarte”, recuerda Crespo.
¿Cuánto tardamos en crear un hábito?
“No existe un número mágico”, revela Beatriz Crespo. La idea de que un hábito se consolida en 21 días no tiene respaldo científico, avisa la experta. Algunas investigaciones han señalado que la automatización de una conducta puede tardar de media alrededor de 66 días. La realidad es que depende de la persona, del hábito y de lo fácil que resulte incorporarlo. Lo que sí parece claro es que las acciones sencillas, agradables y realistas tienen más posibilidades de mantenerse.
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Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.
Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.
Excelente trabajo de la redacción, como siempre.