Explora La Vanguardia
Apariencia
A
Contraste
Al MinutoInternacionalPolíticaOpiniónSociedadDeportesEconomíaCiudadesPopCulturaSucesosLa Contra
Suscríbete
Tendencias Educación ambiental

Cuando conseguir la foto viral pone en riesgo a los animales

Fotógrafos, biólogos y autoridades alertan de que la búsqueda de contenido para las redes está poniendo en riesgo a especies en peligro crítico de extinción, algunas con apenas unas pocas poblaciones en el mundo

Cuando conseguir la foto viral pone en riesgo a los animales
Detrás de la “fotografía perfecta” para nuestras redes se esconden prácticas cuestionables desde un punto de vista ético, legal y biológico
Escucha este artículo
0:00 7:42
Actualizado hace 15 d Contrastado por la redacción Cómo lo hemos informado

Esta información ha sido elaborada por la redacción de La Vanguardia a partir de fuentes propias y verificadas.

Sugerir una corrección Política de correcciones de La Vanguardia
4 puntos clave Ver
  • 01Hay animales que no solo tienen que sobrevivir a la pérdida de su hábitat, la destrucción de la biodiversidad o a los efectos del cambio climático.
  • 02También tienen que padecer a los influencers que, cámara en mano, invaden sus territorios en busca de una foto viral.
  • 03El biólogo español César Barrio-Amorós, radicado en Costa Rica, ha documentado  esta práctica en dos de las especies más amenazadas de ese país.
  • 04El sapo arlequín variable ( Atelopus varius ), del que apenas quedan unas pocas poblaciones de baja densidad, sufre cada noche la llegada de intrusos ávidos por captar su silueta.

Hay animales que no solo tienen que sobrevivir a la pérdida de su hábitat, la destrucción de la biodiversidad o a los efectos del cambio climático. También tienen que padecer a los influencers que, cámara en mano, invaden sus territorios en busca de una foto viral. El biólogo español César Barrio-Amorós, radicado en Costa Rica, ha documentado esta práctica en dos de las especies más amenazadas de ese país. El sapo arlequín variable (Atelopus varius), del que apenas quedan unas pocas poblaciones de baja densidad, sufre cada noche la llegada de intrusos ávidos por captar su silueta. A la salamandra Bolitoglossa pesrubra, una especie de las montañas de Talamanca, se la busca levantando piedras y troncos. El experto asegura haber encontrado todas las piedras volcadas en los senderos turísticos más populares.

Este tipo de prácticas, cuentan José Guerrero Casado y Ricardo Reques Rodríguez, investigadores del Departamento de Zoología de la Universidad de Córdoba, también están ocurriendo en España. Preocupados por esta situación, los investigadores publicaron este verano un artículo científico para visibilizar la proliferación de comportamientos “intrusivos y perturbadores”. Detrás de la “fotografía perfecta”, advierten, pueden esconderse ciertas prácticas cuestionables desde un punto de vista ético, legal y biológico.

Usando los anfibios y reptiles como ejemplo, los autores describen las “consecuencias negativas” que pueden tener las alteraciones generadas para conseguir crear contenidos impactantes en redes sociales. “Los animales se convierten así en meros objetos estéticos, y la fotografía de fauna silvestre en una simple “caza de pokémon””, lamentan.

Sigue leyendo con toda la información

Accede al artículo completo, al análisis de nuestros especialistas y a todo el contenido premium de La Vanguardia.

  • Artículos premium sin límite y sin publicidad intrusiva
  • Newsletters exclusivas y la edición impresa en PDF
  • Cancela cuando quieras
Suscríbete por 1€/mes
↓ Vista de revisión · contenido bajo el muro (oculto en producción)

Muchas de las fotografías y vídeos de anfibios y reptiles que circulan por redes sociales se obtienen tras capturar a los animales mientras descansan bajo piedras o troncos. Esta práctica, aparentemente inofensiva, “altera la estabilidad térmica y la humedad del refugio, reduciendo la probabilidad de que vuelva a ser usado”.

Si para conseguir la foto hay que tocar al animal, despertarlo, sacarlo de su refugio o forzar una conducta, la imagen no debería hacerse

El uso de flashes de cámara, focos o linternas durante las búsquedas nocturnas de fauna silvestre es otra conducta nociva, explican los científicos. Puede alterar los ritmos circadianos de los animales, reducir los niveles de actividad y afectar a su orientación espacial.

“Pero quizás -agregan- la práctica más perjudicial de todas y éticamente más reprochable sea la de enfriar al animal introduciéndolo en algún recipiente frío para inmovilizarlo. Posteriormente, se ubica en un lugar considerado idóneo para obtener un fondo perfecto. Todo ello afecta severamente a su homeostasis fisiológica y a su capacidad de recuperación una vez liberado”.

La lista incluye también la manipulación de distintos ejemplares sin protocolos de higiene y desinfección adecuados -riesgo de contribuir a la transmisión de patógenos entre poblaciones-, la difusión de localizaciones precisas de especies raras, amenazadas o sometidas a expolio -lo que facilita una presión adicional sobre sus poblaciones-, y la presentación de “la manipulación como algo normal, divertido o fácilmente reproducible”.

“Una buena regla práctica es muy sencilla: si para conseguir la foto hay que tocar al animal, cambiarlo de sitio, despertarlo, sacarlo de su refugio o forzar una conducta, probablemente la imagen no debería hacerse. La mejor fotografía de fauna es la que permite que el animal siga haciendo su vida”, subrayan estos expertos. E insisten: “Los códigos éticos de fotografía de naturaleza van precisamente en esa dirección: sitúan el bienestar del sujeto por delante de la imagen, recomiendan trabajar con animales libres en su medio natural sin alterar su conducta y aconsejan no difundir la localización de especies raras o amenazadas.

Valorar la distancia respetuosa
Safari en el parque nacional Kruger en Sudáfrica
Safari en el parque nacional Kruger en SudáfricaTerceros

Los autores aclaran que no pretenden cuestionar la fotografía de naturaleza ni la divulgación en redes sociales. Entienden que pueden ser herramientas muy valiosas para acercar la naturaleza a la sociedad. “La preocupación se dirige a determinadas prácticas en las que conseguir una imagen llamativa, un vídeo viral o más interacción parece imponerse al bienestar del animal y al respeto por su comportamiento natural”, señalan.

Proponen cinco medidas para evitar daños en la fauna. La primera, la educación ambiental. Explican que es es fundamental que los creadores “conozcan la biología básica de las especies”, los periodos sensibles -reproducción, cría, hibernación- y la normativa aplicable. Los “códigos éticos” también son necesarios. Las asociaciones, entidades de conservación, guías de naturaleza, centros educativos y medios de comunicación pueden ayudar difundiendo principios sencillos: “no manipular fauna, no alterar refugios, no usar iluminación invasiva, no compartir ubicaciones sensibles y priorizar siempre el bienestar del animal”.

Las plataformas tienen su responsabilidad en esta problemática. “Las redes sociales podrían mejorar sus mecanismos de información, moderación y desincentivo ante contenidos que muestren manipulación, captura, hostigamiento o prácticas de riesgo. No se trata de censurar la divulgación de fauna, sino de impedir que se premie la perturbación como si fuera entretenimiento o divulgación”, afirman los biólogos.

Dejar de premiar imágenes obtenidas comprometiendo el bienestar animal es otra de las medidas que proponen estos científicos. Las marcas y organizaciones de actividades de naturaleza deberían fijarse no solo en la calidad de la fotografía, sino también cómo se consiguió.

Por último, señalan la “vigilancia y aplicación efectiva de la norma”. Cuando hay indicios claros de captura, manipulación, molestia deliberada, afectación de refugios o incumplimiento de regulaciones en espacios protegidos, corresponde a las administraciones competentes valorar los hechos y, en su caso, actuar.

“Tal vez lo más importante es que la audiencia deje de premiar con visualizaciones, comentarios o imitaciones las imágenes obtenidas a costa del bienestar de un animal. Deberíamos aprender a valorar la paciencia, el conocimiento de campo, la distancia respetuosa y la capacidad de mostrar comportamientos auténticos. Una imagen menos espectacular pero obtenida sin perturbar a un animal tiene mucho más valor naturalista, educativo y ético que una fotografía perfecta construida mediante manipulación”, concluyen los expertos de la Universidad de Córdoba.

Andrés Actis Fernández
Andrés Actis Fernández
Periodista especializado en clima y medio ambiente

Forma parte de la redacción de La Vanguardia.

Ver comentarios 3
Las normas de la comunidad aplican.
ML
Marta L.Suscriptorhace 12 min

Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.

JP
Joan P.Suscriptorhace 28 min

Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.

RV
Roberto V.hace 1 h

Excelente trabajo de la redacción, como siempre.