Si bien Gaudí es una firma universal, un estallido de fantasía propio del arquitecto que esquivaba las líneas rectas, Antoni, el hombre, resulta un enigma. De loco, de genio y de santo, fue tachado el arquitecto de la alta burguesía que terminó su vida bajo un tranvía, cubierto con harapos. Dejó una obra colosal que permaneció ignorada durante décadas. Incluso en vida fue discutida: su colorido, tildado de insultante, feo; su flora y fauna, de naif. Hasta que Dalí y Sert reivindicaron su prodigiosa manera de proyectar, propia de un geómetra entregado a la recreación del paraíso.
Los turistas japoneses, además de la Unesco, tuvieron mucho que ver con la fascinación actual por Gaudí, y con el negocio que horrorizaría al beato. En pleno centenario de su muerte y a las puertas de la inauguración de la torre de Jesús en la Sagrada Família, periodistas, fotógrafos, estilistas de todo el mundo nos han visitado para seguir su rastro prolífico.
En Magazine, durante meses hemos convivido con su universo, rodeados de souvenirs, fotos, ilustraciones y libros como el de su amor frustrado, Pepeta Moreu. Pero ¿cómo abordar Gaudí desde la moda, la historia y el arte? Todo está contado y todo depende del enfoque. Nosotros reunimos a plumas brillantes y rigurosas que miran a Gaudí en un caleidoscopio. Outumuro ha captado su búsqueda de la luz. Y hasta Xavier Cervera desde el Guinardó ha fotografiado el nuevo skyline de Barcelona con la torre de Jesús a 172 metros de altura.
Gaudí sigue siendo un desconocido para algunos barceloneses que, por extraña desidia, no han pisado sus casas, palacios, parques, jardines y torres. Esta es una excusa más para invitarlos a contemplar sus arcos parabólicos y sus mosaicos de cerámica rota que concibió al margen del dictado. “Ni modernista ni surrealista: único”, dicen los guías. Y sí, su obsesión creativa, propia de un loco, de un genio y de un místico, es única.

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Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.
Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.
Excelente trabajo de la redacción, como siempre.